El profesor J. Luis González en este articulo llamado Perspectivas de la “Educación para los Medios” en la escuela de la sociedad de la comunicación, plantea que es necesario incorporar educación para los medios en colegios que den respuesta a las necesidades sociales de estos tiempos. Esta sociedad de la comunicación da pie para nuevas interrogantes en la educación y para nuevas reformas de la misma.
En la primera parte, el autor hace referencia de la reticencia que tienen algunos profesores a la nueva incorporación de esta materia, la resistencia al cambio. Ellos proponen que con ella, vendrán nuevos cuestionamientos a la labor del docente, y que de paso, su profesión será innecesaria al momento que esta “educación para los medios” se practique. Frente a este mismo cuestionamiento responde que al contrario, con la inclusión de estos nuevos medios “la figura docente se hace más necesaria e imprescindible que antes. Y ello porque la existencia de potentes medios tecnológicos que presentan y distribuyen el conocimiento de manera distinta, necesitan de nuevos caminos pedagógicos que el docente debe y puede proporcionar”, y que si bien esta no será la supresión de su labor, si permitirá una importante evolución. El autor ve que no hay suficientes argumentos para seguir resistiendo este cambio, es más, la inclusión de estos nuevos medios significará ampliar las posibilidades del alumno y del docente. El alumno dejará de ser pasivo y ambos tendrán una relación de mutuo enriquecimiento. El docente podrá otorgar a los jóvenes herramientas para un desarrollo completo y autónomo que le permitan reflexionar y desenvolverse de buena forma en esta nueva era de la información y comunicación.
González ve una negativa a aceptar que el libro está estancado en un sólo modelo educativo y cultural, también que existe una ceguera frente a múltiple gamma de medios que hay (audiovisuales, hipertextuales, musicales, etcétera, cómo dice el autor) y a la incorporación de estos como elementos más prácticos para realizar su labor.
Plantea que hay una importante disputa entre el texto y la imagen. Por un lado se ve que el primero está desde los orígenes de la educación y que por lo tanto deberá seguir instaurado dentro de los métodos pedagógicos, para así prologar este “Régimen del Saber”, cómo dice el autor en este artículo. Para los profesores la imagen permite una múltiple interpretación, mientras que frente a los textos se da pie para una definición inequívoca de la misma información.
El segundo punto se refiere a los diversos enfoques que se deberán aplicar en esta educación en medios de comunicación. Se reitera la idea de los prejuicios que se tienen frente al tema, pero se apunta a que es una relación (docente – tecnología) inevitable.
El autor dice que existen diversos modelos que deberían permitir una fluida relación de “convivencia/conveniencia” entre la educación y la tecnología de comunicación. Primero se hace referencia al “Enfoque Tecnisista”, este ve a los medios como una estrategia de aprendizaje y como recurso, es decir propone una mirada meramente funcional, sin una reflexión optima a estos nuevos recursos.
El segundo enfoque habla de la “Perspectiva de los Efectos”, en donde se ve esta este uso como una experiencia y como un aporte al proceso de “Enseñanza – Aprendizaje”. Que la presencia de estos medios en los alumnos genere motivaciones, y permita en ellos aprendizajes significativos.
Como tercer y último enfoque se hace referencia al “Planeamiento Crítico”, el cual tiene como objetivo entender el contenido, analizarlo y ordenando la información otorgada por estos medios, para así reflexionar acerca de las “bases ideológicas del discurso construido por los medios”. Este enfoque proporciona una “estrategia pedagógica” de motivación frente al aprendizaje y “autoexpresión”, estas estrategias otorgan nuevas herramientas expresivas para los jóvenes y por otro lado se permite una nueva visión al respecto de estas nuevas tecnologías de información y comunicación. Con este planteamiento crítico se anhela desarrollar nuevas formas de comprender la realidad, compresiones no uniformizadas ni estereotipadas, que por fin destierren la pasividad de estas sociedades.
El tercer punto planteado en este articulo, J. Luis González habla acerca de “La Materia de Educación para los Medios de Comunicación en la Escuela”. Refiriéndose a quela incorporación definitiva de estos medios permitirá “abrir la escuela al entorno”, lo que proporcionará al alumnado una perspectiva real de su contexto y realidad. Su inclusión ya no sólo desde las casas, sino que desde la escuela será nutritivo para el aprendizaje, pues la constante interacción con los pares dará a los jóvenes nuevas perspectivas sobre los temas tratados.
Se dice que estas nuevas materias pueden ser transversales a todas las áreas, y también pueden verse como “áreas de conocimiento específico”. El autor explica basándose en Masterman, que hay materias que deben ser consideradas como especializadas y que debe otorgársele un tratamiento especial. Sin embargo, estas mismas materias no pueden ser excluidas de las otras asignaturas, pues proporcionan un elemento integrador, que nutre el aprendizaje y lo hacen más fácil de entender. Lo que se pretende con estas nuevas materias es incorporarlas dentro de las viejas materias (matemática, castellano, geografía, etcétera) y emplearlas como elementos de apoyo para enriquecer todos los aprendizajes.
El autor dice que se debe hacer una “Lectura Crítica” de los elementos proporcionados por estas nuevas TIC’S: primero, generar problemas a partir del contenido presentado por los medios; segundo, desideologizar los mensajes entregados; tercero y último, dejar en evidencia las fines políticos, religiosos, económicos que tienen estos medios. Frente a esto, el autor utiliza una cita de Masterman que parece ilustrar de mejor forma el objetivo de todo esto: “Es importante que dicho material no se consuma inocentemente, sino que sea leído de un modo crítico. Parece obvio que los profesores de todas las asignaturas deben favorecer la técnica básica de la alfabetización audiovisual, consistente en relacionar los mensajes de los medios con los intereses políticos, sociales, y económicos de quienes los producen”.
Se reitera la idea de que estas nuevas tecnologías deben usarse como “Instrumentos Creativos”, para que así el estudiante tenga la oportunidad de desarrollar sus propios mensajes, ideas, y reflexiones a través de los medios. Incorporar estas herramientas permitirá al alumno percibir de manera significativa para él, el contexto y la realidad en la que está inserto. Se explica, citando a Schaeffer, que “no sólo se debe descifrar el lenguaje de la comunicación, sino que debe servirse de él”.
Al concluir, el autor plantea diversas interrogantes, dudas que pueden atacar a la mayoría de los docentes y en general toda la sociedad que está siendo participe de esta nueva era: ¿Se adaptarán los colegios a estas nuevas tecnologías?; ¿Se está preparado para estos nuevos cambios? Ideas que no tienen más respuesta que el futuro. Sin embargo González culmina con una frase clave: “no hay que olvidar que no sólo educamos para utilizar y convivir con los medios de comunicación del presente, sino también con los del futuro” y es más, no sólo se deberá educar de medios del futuro, sino también de personas del futuro, en el contexto del futuro.